Un espacio de tiempo infinito

11.12.2009

Era un día normal

La jornada de trabajo había terminado y la mujer regresaba a casa. Repasando en sus pendientes recordó la parada obligatoria de los martes, la tintorería. En el estacionamiento estrecho del local, debió hacer algunas maniobras para dejar el coche lo suficientemente alineado para no estorbar la rampa para silla de ruedas y permitirle al conductor del auto de junto ingresar a su vehículo.

Segundos de sincronía hicieron que se topara con el extraño.

Ella: -¿Te estorbo? Ya sabes que las mujeres pensamos que traemos un tráiler y la estacionada no es lo nuestro

Él: -No te preocupes, si tengo espacio.

Y con una linda sonrisa él esbozó un gracias al mismo tiempo que ingresaba a su auto

La mujer entró al establecimiento tomó la ropa y salió. En el primer semáforo ambos autos se alinearon. Cruzaron miradas mientras ella se sonrojaba e intercambiaron una leve sonrisa. La luz verde se encendía y los autos arrancaron a la par y continuaron así algunos metros hasta que la direccional derecha se alumbró. Una señal de adiós separó los caminos, y en un día cualquiera un extraño -con un sencillo gesto- se despedía de esa mujer haciéndolo el martes el mejor de la semana.

9.30.2009

Este 28 de mes

Me ha dado de un llorar en la última semana, que creo que puedo llenar una pecera de esas tipo bow con tanta lágrima. Sí malditas hormonas, al menos les puedo echar la culpa porque otra explicación no encuentro, y menos mal, porque si fuera por alguna situación en especial entonces sí estaría en el hoyo.

Regularmente mis periodos son tranquilos, normales, si un poco de calor, si un poco de antojos pero de ahí no pasa. Pero en esta ocasión estoy que no me aguanto, ya me harté de mi misma, de llorar sin parar, de tragar chocolate con el pretexto que eso mejora la química en el cerebro y te mantiene “alegre”. Ni alegre ni que la ching… que sólo ingiero calorías a lo bruto y del humor ni hablemos que no mejora ni un carajo.

Ya hasta me duele la cabeza de tanto que lloro, incluso hay días que me quedo dormida después de una sesión tipo Diane Keaton en la peli “Alguien tiene que ceder”. En fin lo bueno del asunto es que esperaría que el sábado se quite esto ya que ese día termina mi periodo de monstruación como lo llama mi ginecólogo.

9.11.2009

De mis hobbies olvidados

Hace meses que no escribo, de hecho ya hasta se me estaba olvidando que eso hacía con regularidad y con gusto; lo que es cierto es que lo extrañaba. Antes de ésto a veces escribía algo que dejaba a medias con la firme intención de retomarlo y ahora sí subirlo a mi blog, pero nomás nunca los acabé.

Tal vez había estado demasiado ocupada, que flojera de frase, pero uno se miente con este tipo de palabras y así se justifica lo que no ha hecho o lo que ha dejado de hacer. El chiste es que hoy con “tiempo” me di cuenta que quería escribir y eso lo atribuyo a mi gusto también por la lectura, hábito que también he dejado de largo, pero que hoy al pensar en estar todo el día en aeropuertos y aviones me pareció justo el momento en retomar uno de los varios libros que tengo apilados a un lado de mi cama. ¡A ver si este año los termino!

Así que en pleno avión y con un poco de turbulencias me hundo en este libro que muy acertadamente me prestó Ale pero que por haberme hecho llorar lo dejé. Sí así fue, el primer día que me propuse leerlo no llegué ni a la página 10 cuando era un mar de lágrimas en mi cama. Tuve que dejar de leer porque ya ni siquiera podía ver las letras con tanta inundación en mis ojos, así que muy enojada y llorosa le hablé a mi amiga para mentarle la madre y reclamarle por aquel préstamo –que según ella- iba a estar buenísimo. Y sí tenía razón, muy amablemente me dijo: bueno pero una vez que pases de esa parte verás que se pone mejor!

Tal soy muy dramas, o me tomo muy a pecho los libros. Recuerdo una noche cuando mi hermana regresó de un antro y me encontró llorando, al saber que se trataba del libro hasta un zape me dio. Pero así es, y hasta creo que de eso se trata, que un libro te hable, te llegue, te puedas identificar con el personaje, con la situación, que se vincule contigo, que te de tanto miedo que no puedas dormir o como me pasó con Drácula, que tenga pesadillas y sueñe que viene por mi, ja! .

Al menos así me pasa y prefiero abandonar un libro por la tirria que le tengo al personaje y una vez hecha las paces con él retomarlo; a que me de flojera y solo esté pasando y repasando letras sin sentido.

Así hoy, recordé este gusto que me da leer, lo bien que me hace pensar que hay historias que pueden empalmarse en mi vida y que inclusive pareciera que te las topas justo en el momento que debes. O de plano artículos que sin querer lees y que te sacan esa carcajada que tanto necesitabas porque el día había estado fuchi y tú con cara de wacala. O que del susto escuches un ruido y te mueras del miedo.

Así hoy, vuelvo a esto de leer y escribir –el mismo día qué bárbaro- y justo en este momento cuando la azafata trae un panecillo –y que yo le pongo papas a dentro como en la primaria- me da gusto que esté haciendo esto que tanto me disfruto mientras allá afuera relampaguean unos truenos y empiezo a imaginar cómo sería una historia de terror. Qué tal que en una de esas, me anime y hasta pueda escribir un libro, ¿qué tal sería?

3.09.2009

Complicidad

Hoy me encontré un texto que era algo así como la carta que escribe Jerry McGuire para "cambiar" y me di cuenta que la vida sí da segundas oportunidades, que las cosas se acomodan gracias a Dios y que todo puede estar bien. O al menos en mi caso se acomodaron bien. Hoy este cómplice de mi cambio se ha convertido en la ensoñación como de secundaria. Se acuerdan cómo era amar a los 15, cómo se sentían las mariposas en la pansa o como incluso a veces no salían las palabras de la boca y se quedaba uno como idiota tratando de articular aunque sea un hola cómo estás?

El último mes –y no porque antes no pasara- me he sentido plena y vivo al día -sí como “alcohólico”- vivo cada minuto y disfruto (en la medida de lo posible) sin pensar en qué pasará, sin pensar en el mañana y mucho menos creando expectativas que puedan desilusionarme. Mentiría al decir que el mounstro no se apodera de mí, claro que lo hace y las batallas no son nada fáciles pero me aferro a esta manera feliz de estar y de fluir.

La complicidad en ese sentido ha funcionado para mejorar mi autoestima, la seguridad hacia la capacidad de las relaciones interpersonales, la tranquilidad y confianza generada por ese mismo cómplice. Hoy esta complicidad me hace feliz, me hace experimentar nuevas cosas, me conmueve y agradezco que llene mi vida.

A ti cómplice te mando bendiciones, te comparto estos momentos. A ti mí cómplice te dedico mi semanas de trabajo, mis días de descanso, mi mejor momento del día, mis risas y te comparto mi corazón.

12.26.2008

Cuenta regresiva… capítulo I

Que se nos va otro año. Así que empezaré con el recuento y esta vez será con los conciertos a los que asistí este por orden de disfrute:
Deadmau5 – sin duda se me cumplió un deseo con este DJ. Gracias melocotón!!!
Madonna – WOW 15 años esperándola
Fobia – siempre un placer la compañía
Miguel Bosé – garantía segura
Alex Syntek – qué buen músico
Gloria Trevi – Qué tipa en el escenario eh!!!
Juan Ga – la decepción del año

continuará...

12.23.2008

Let’s talk about love…

Esa era la rola que hace 11 años escuchaba todos los domingos y no tanto por gusto o porque yo fuera fan, sino porque circunstancias que cuando una está enamorada, pasa por alto.

Hoy hacía 11 que no escuchaba esa canción y de pronto como balde de agua fría se me movieron un montón de recuerdos, y no precisamente malos; al contrario. Uno a uno fueron pasando en cámara lenta pero en un segundo mi cinta de cine personal con miles y miles de situaciones, personas, memorias y cómo dice Miguel Bosé… recordé cómo quería en esas épocas, cómo me emocionaba en esos años, cómo sentía, cómo vivía y definitivamente hoy no es lo mismo.

Son de esos momentos que hasta te sacan una sonrisa de esas que dices “pero en qué estaba pensando” o “a qué chido”. Y escuchando a Celine Dion me dieron ganas de llamar a esa(s) persona(s) de hace 11 años y decir ¿cómo has estado?, te acuerdas de los desayunos en tu casa mientras tal o cual cosa pasaba, o sabes me acordé de la vez en que...

Sí, la vida se pasa volando pero también nos da miles de días para pasarlo bomba, el chiste es que nos demos chance de pasarlo bomba y tratar –en la medida de lo posible- de no generarnos demasiadas expectativas.

En el caso de hoy con esta canción, voltear hacia atrás y ver la escena cual pasó –sin adornos o melancolía- me dejó una linda sonrisa y creo que de poco a poco ayudan a cerrar el libro del pasado o a hojearlo de vez en vez sin esa añoranza dolosa que de pronto se convertía en un bulto sobre el costado sino en parte de la historia, esta historia que me toca hacer y re-hacer cada segundo que mis pulmones se llenan de aire… así que por qué no…Let’s talk about love

9.25.2008

Galleta de la suerte

¿Quién no ha destapado una de esas galletitas de la suerte de comida china y al abrirla sale una reverenda mam…da de “suerte"? Aún así cuando voy al sushi sigo esperando con gusto el momento de abrir la che galleta y ver que la buenaventura me depara algo chido.

Entre las frases más frecuentes que me ha salido están: usted tiene un talento particular, su capacidad de observar le abrirá puertas. Eso qué??? O qué tal la de “usted goza de hacer amigos”, bendito… en verdad la gente que escribe esos papelitos está en drogas o qué?

Bueno, una mejor fue cuando el Pepino en uno de esos momentos cuando en la vida no te está yendo precisamente del todo bien, agarró una galleta de un balde enorme con miles de galletitas de la suerte y su galleta no traía papelito de la suerte Jajaja. Creo que a él no le causó gracia pero sí fue bastante cagado.

También me contó una amiga, que al leer el texto del papelito de la galleta se debía terminar la frase con “en la cama”. Así que si la galleta dice “usted goza de una buena salud”, lo correcto sería: usted goza de una buena salud en la cama! anda pues…

Hace unos días, otra vez en el sushi-itto, fui a comer dos amigos y dejé que eligieran primero la galleta (al fin siempre me salen esas tarugadas) y para mi sorpresa salió una frase mucho mejor: “Una nueva aventura le espera este fin de semana” WOW y si a eso le sumas en la cama, no pues sí estaría rallada mi suerte ahora.

Total que por primera vez la che galleta auguró algo muy prometedor y tuvo mucha razón. Bueno no con todo, peeeero... vamos de gane.